Panamá, martes 16 de diciembre de 2008, La Prensa

TOMAR PREVISIONES

Indiferencia ante el desastre climático

Pacifico Chung
opinion@prensa.com

Hace algunos años, cuando veíamos los desastres climáticos que ocurrían en otras latitudes, siempre llegábamos a una misma conclusión: “Panamá es una tierra bendecida por Dios”. El país estaba a salvo del paso de huracanes, tormentas tropicales o tornados. Sin embargo, las últimas inundaciones en Capira y en Darién hace tres años, y las recientes en Bocas del Toro y Chiriquí nos indican que algo está cambiando.

¿Será que perdimos la bendición de Dios? La explicación es más mundana: se llama cambio climático. Los científicos han estado advirtiendo en las últimas décadas sobre el aumento de la temperatura global, pero el debate ha pasado desapercibido en Panamá. ¿A qué panameño le importa que la tundra siberiana se descongele o que desaparezcan los glaciares en los Andes? Hasta ahora a muy pocos. Pero comenzará a preocuparnos. El aumento de la temperatura global, significa, en el sentido científico más básico, una mayor energía en el modelo climatológico mundial: habrá más huracanes, tormentas tropicales, sequías e inundaciones.

Al norte y al sur de Panamá pasan dos de las franjas de energía más importantes, son los llamados corredores de los huracanes en el Caribe y el Pacífico. Allí se forman, crecen y recorren el corredor hasta que disipan toda la energía del sistema en forma de lluvias intensas. El aumento de la cantidad de huracanes y tormentas que se forman y la ampliación geográfica del corredor, significa una mayor probabilidad que los efectos de algunos de ellos no toque. El cambio climático es real, y apenas comenzamos a sentirlo.

El otro fenómeno que nos afectará será la intensificación de El Niño: mecanismo del Océano Pacífico que permite llevar calor y humedad a las costas asiáticas desde América y viceversa. Sin embargo, las predicciones del fenómeno cada vez son más inestables. La inestabilización de nuestros períodos de lluvias afectará profundamente nuestro modelo de producción.

¿Estamos preparándonos para asimilar los efectos del cambio climático? Todo parece indicarnos que no. El debate ambientalista quedó rezagado a diferencia el resto del mundo. Mientras nuestros gobiernos hacen todo lo posible para vender nuestras montañas a las empresas mineras, nuestros ríos a las hidroeléctricas, y las playas a extranjeros, el panameño tiene como última preocupación una revisión de las políticas publicas en materia de viabilidad ambiental.

Lo más peligroso, es que el movimiento ambientalista, tan vigoroso en la juventud de otros países, es poco apoyado por la nuestra. Espero ver en algunos años a nuestra juventud luchar para proteger sus playas, ríos y montañas. Espero verla luchar para evitar que sus barriadas se sigan inundando o que se sigan talando nuestros bosques. Dice un dicho: “En la juventud vive la conciencia de los pueblos”. Es momento que esa conciencia despierte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: