LA TEMIBLE INFLACIÓN

Junio 3, 2008

Publicado en el Panamá America (1 de Junio del 2008)

El gran reto del próximo gobierno

LA TEMIBLE INFLACIÓN

En el año 2000 algunos científicos advertían el fin de la Era del petróleo barato. Las empresas petroleras y los científicos contratados por las empresas petroleras negaron dicha afirmación: el pico de la producción no llegaría en al menos 50 años. Sin embargo, 10 años de tendencia alcista y la llegada a precios límites considerados imposibles parece corroborar que, en efecto el petróleo barato se acabó.

Las consecuencias de esto apenas comienzan. Un mundo globalizado a expensas del petróleo, padecerá una inflación globalizada. Los gobiernos del mundo tuvieron dos opciones: o prepararse para entrar a la era de combustibles más caros o esperar que el mercado se adaptará abruptamente. La mayoría del mundo, ante el acoso de las poderosas empresas petroleras que multiplican sus ganancias ante la escalada de precios, prefirió esperar lo segundo.

También nuestro Gobierno prefirió durante años negar la tormenta. La apuesta fue grande: aprobar un megaproyecto, la Ampliación del Canal, para acelerar el crecimiento económico. Paralelamente, producto de condiciones particulares (problemas políticos en Venezuela y Colombia impulsan una inmigración de extranjeros, debilidad del dólar, etc.) crearon una auge inmobiliario que impulsa las tasas de crecimiento nacional hasta un 10%. Ante el embrujo que significan estas grandes construcciones, nuestros economistas olvidaron que una economía excesivamente “caliente” crea inflación. Así, aunque apenas estamos a inicios de la tormenta global, Panamá presenta condiciones que acentúan el fenómeno inflacionario. ¿Cuánto durará el fenómeno? Hasta que una depresión a escala global reduzca la demanda, y consecuentemente bajen los precios. Esa depresión podría ser la más grave de los últimos 100 años.

El gobierno PRD parece que ha sido rebasado por el problema. La creación del programa COMPITA sólo es un paliativo que, al final, agravara el problema. Los llamados a reducir el consumo energético a la población, mientras se construyen enormes torres parece una paradoja. El Gobierno entiende la gravedad del problema, pero es conciente que quien lo padecerá será el próximo gobierno.

Con cierto temor veo que los candidatos presidenciales prometen reducir el costo de la canasta básica, sin explicar como harán para revertir la tormenta inflacionaria. Las medidas prometidas parecen ser promesas de campaña. Pero la inflación es un problema extremadamente grave: los panameños gozamos por décadas de tasas menores al 1%. El crecimiento económico actual lo perciben muchos pero lo disfrutan muy pocos. La inflación nos golpeara a todos, pero especialmente a los más pobres.

Me gustaría proponer algunas medidas: Obligar, por fuerza de ley que los motores de los vehículos puedan utilizar etanol o bio-diesel. Promover un desarrollo agrícola menos dependiente a los agroquímicos, apoyando la investigación de nuevas tecnologías. Promover un sistema de transporte urbano masivo que no utilice petróleo. Promover nuevas tecnologías para la producción eléctrica, estudiando la posibilidad de usar termoeléctricas a base de etanol o bio-diesel. Incentivar la siembra de la caña de azúcar y palma aceitera. Al final, la gran tormenta inflacionaria puede convertirse en la oportunidad que esperaba nuestro agro para desarrollarse.


Reflexiones sobre la Unidad Opositora

Junio 3, 2008

Publicado en el Panamá America

Reflexiones sobre la Unidad Opositora

Strategikon de la Política

Una de las estrategias que trata el Strategikon (libro de estrategias Siglo VI) es cómo utilizar un concepto abstracto para empujar a la gente a hacer algo concreto.

Durante meses hemos escuchado de la necesidad de la Unidad Opositora como único mecanismo capaz de vencer al PRD. Sin embargo ante la variedad de fuerzas e intereses que forman la oposición política se hace bastante complicada. Sólo una vez en la historia reciente ha habido tal unidad, y se dio únicamente por el deseo generalizado de derrotar al régimen militar.

Otro elemento extraño de los actuales llamados a la unidad, es que las alianzas electorales se negocian hasta enero del próximo año. Nunca ha habido tal unidad 13 meses antes de las elecciones. ¿Quién se beneficia de este convencimiento sobre la prematura unidad?

El primer beneficiario es el PRD. No hay que ser un adivino para prever que habrá, por lo menos 2 candidatos de la oposición. Una consecuencia indirecta de la Tesis de la Unidad, es que mucha gente considerará, sin haber iniciado aún la campaña, que el PRD es inderrotable, y votaran a ganador. El PRD tiene sobre hombros una inflación cercana al 10%, con efectos tan negativos, que deberían estar preocupados por mantener su caudal político. Pero enredados, a voluntad o no, en la tesis de la unidad, los opositores poco han logrado explotar dicha debilidad.

Otros que están utilizando exitosamente la unidad es el antiguo establishment de los partidos de oposición. Primero, contra Varela, endilgándole la “falta de unidad” y acusándole de “sectarista” para inclinar de cierto modo la intención de voto hacia al candidato de su preferencia. Sin embargo poco puede hacer Varela por la unidad, si ni siquiera se ha definido el candidato por primarias. La otra victima de la unidad es Martinelli, pues todo parece indicar que la intención es aislarlo. A pesar de que su discurso es “anti-establishment”, Martinelli debe reconocer la necesidad de contar, por lo menos en parte, de estructuras políticas ya establecidas. Esto es especialmente importante en las regiones rurales, en donde las poblaciones aún mantienen cierta lealtad partidista, y no existe el rechazo generalizado hacia la clase política que se siente en los sectores urbanos.

El último beneficiario es la dirigencia de los partidos políticos pequeños, para quienes “la cuña de la unidad” se convierte en una palanca de negociación. Cuando la prioridad de esa dirigencia debería ser el fortalecer y preparar a sus propios partidos, para luego sentarse a negociar, hoy negocian mientras pierden miles de adherentes cada mes. Pareciera que estas dirigencias están más interesadas en la negociación per se que en el futuro político de sus organizaciones.