Panamá, martes 16 de diciembre de 2008, La Prensa

marzo 5, 2009

TOMAR PREVISIONES

Indiferencia ante el desastre climático

Pacifico Chung
opinion@prensa.com

Hace algunos años, cuando veíamos los desastres climáticos que ocurrían en otras latitudes, siempre llegábamos a una misma conclusión: “Panamá es una tierra bendecida por Dios”. El país estaba a salvo del paso de huracanes, tormentas tropicales o tornados. Sin embargo, las últimas inundaciones en Capira y en Darién hace tres años, y las recientes en Bocas del Toro y Chiriquí nos indican que algo está cambiando.

¿Será que perdimos la bendición de Dios? La explicación es más mundana: se llama cambio climático. Los científicos han estado advirtiendo en las últimas décadas sobre el aumento de la temperatura global, pero el debate ha pasado desapercibido en Panamá. ¿A qué panameño le importa que la tundra siberiana se descongele o que desaparezcan los glaciares en los Andes? Hasta ahora a muy pocos. Pero comenzará a preocuparnos. El aumento de la temperatura global, significa, en el sentido científico más básico, una mayor energía en el modelo climatológico mundial: habrá más huracanes, tormentas tropicales, sequías e inundaciones.

Al norte y al sur de Panamá pasan dos de las franjas de energía más importantes, son los llamados corredores de los huracanes en el Caribe y el Pacífico. Allí se forman, crecen y recorren el corredor hasta que disipan toda la energía del sistema en forma de lluvias intensas. El aumento de la cantidad de huracanes y tormentas que se forman y la ampliación geográfica del corredor, significa una mayor probabilidad que los efectos de algunos de ellos no toque. El cambio climático es real, y apenas comenzamos a sentirlo.

El otro fenómeno que nos afectará será la intensificación de El Niño: mecanismo del Océano Pacífico que permite llevar calor y humedad a las costas asiáticas desde América y viceversa. Sin embargo, las predicciones del fenómeno cada vez son más inestables. La inestabilización de nuestros períodos de lluvias afectará profundamente nuestro modelo de producción.

¿Estamos preparándonos para asimilar los efectos del cambio climático? Todo parece indicarnos que no. El debate ambientalista quedó rezagado a diferencia el resto del mundo. Mientras nuestros gobiernos hacen todo lo posible para vender nuestras montañas a las empresas mineras, nuestros ríos a las hidroeléctricas, y las playas a extranjeros, el panameño tiene como última preocupación una revisión de las políticas publicas en materia de viabilidad ambiental.

Lo más peligroso, es que el movimiento ambientalista, tan vigoroso en la juventud de otros países, es poco apoyado por la nuestra. Espero ver en algunos años a nuestra juventud luchar para proteger sus playas, ríos y montañas. Espero verla luchar para evitar que sus barriadas se sigan inundando o que se sigan talando nuestros bosques. Dice un dicho: “En la juventud vive la conciencia de los pueblos”. Es momento que esa conciencia despierte.


Panamá, domingo 7 de septiembre de 2008, La Prensa

marzo 5, 2009

EMBRIAGADOS EN EL CONSUMISMO.

¿El fin de la globalización?: Pacifico Chung C.

Pacifico Chung C.
opinion@prensa.com

La globalización se sostiene bajo dos principios básicos: el mundo es un mercado común, y se rige por las reglas básicas del libre mercado: a precios bajos, mayor demanda; con menores costos de producción y en mercados de mayor demanda, mayores márgenes de ganancias. Esto significaba que palillos de dientes producidos en China se movían a través del mundo, hasta ser vendidos en Islandia, por ejemplo, y a pesar de la distancia, el negocio era bueno. Los apologistas de la globalización afirmaban que el mercado mundial acabaría con los desequilibrios e inequidades de los mercados pequeños, en donde algunas empresas terminaban manipulando el mercado. Los críticos de la globalización afirmaban, que al contrario la globalización traería el fenómeno de la manipulación global, en donde los gobiernos de poder reducidos, serían incapaces de frenar los excesos en el mercado por parte de las empresas.

Sin embargo, ni unos ni otros negaban que el fenómeno hubiera llegado para quedarse. Los economistas de todo el mundo habían ignorado en sus debates el hecho de que la globalización se sostenía sobre un principio que demostraría unos años después que no era tan cierto: el movimiento de cargas a través del mundo era relativamente barato. La escalada de precios del petróleo trae a la mesa un nuevo debate sobre la globalización: si los costos asociados al movimiento de carga continúan elevándose, ¿Hasta qué punto será rentable producir en lugares tan lejanos a los mercados? ¿Encontraremos un sustituto tan barato como el petróleo?

Este debate pasa desapercibido en Panamá, aunque la economía panameña vive casi exclusivamente del movimiento de cargas: la colonización española, el ferrocarril transístmico y luego el Canal de Panamá, siempre son épocas de bonanza y luego de estancamiento hasta que un nuevo modelo reemplaza al anterior. Siempre los panameños nos embriagamos en nuestros años dorados, hasta que terminan y no nos queda más que la esperanza de que comiencen otros.

Panamá es probablemente la economía más globalizada de Latinoamérica. Este fenómeno ha creado una distorsión de nuestra estructura económica, creando un atrasado y poco eficiente sector primario y secundario de la economía, mientras el sector terciario produce casi la mayor parte del PIB. ¿Cuál sería el impacto de una recesión en el movimiento de cargas y capitales en la economía panameña? ¿Qué tal si aprovechamos el aumento de precios internacionales para mejorar nuestra capacidad de productividad agrícola y fortalecemos la industria invirtiendo en la producción de biocombustibles? ¡O mejor, ¿qué tal si invertimos en tener la mejor educación pública de Latinoamérica?

Cada generación de panameños sale peor preparada que la anterior. Nuestro atraso en el modelo educativo parece no importarle a nadie. ¿Será esa generación de panameños capaz de sobreponerse a los embates que pueden estar por venir? En este carnaval panameño participan la clase política, tocando los instrumentos, y los empresarios pagando la orquesta. Atrás viene la gran masa de panameños, embriagados en el consumismo y las tarjetas de crédito. ¡Qué siga la gozadera hasta que dure el carnaval!

El autor es ingeniero, miembro de la Comisión Política del Molirena


Panamá, 25 de Junio. Panamá America

julio 3, 2008

Un difícil Camino
Realidades de la Alianza Opositora

Martinelli comenzó primero. Aprovecho inteligentemente el vacío y desprestigio con que quedaron los dos partidos tradicionalmente opuestos al PRD (Arnulfismo-Molirena), producto del poco acertado gobierno de Moscoso y los procesos de reestructuración interna consecuentes. Permaneció años en los medios como la “única oposición” al gobierno de Torrijos. Producto de ese esfuerzo, ahora esta sólidamente posicionado en la preferencia de los electores, una posición que antes jamás habría disfrutado y en condiciones que probablemente no volverán a repetirse. Esta es su oportunidad, y no la desaprovechará.

Por el otro lado, todo parece indicar que Juan Carlos Varela deberá vencer en las primarias del Panameñismo. Sin embargo la posición del Panameñismo entre los electores es más débil que en otras elecciones. Quien pagó en su mayor parte la factura del Gobierno de Moscoso fue su partido y la gente aún asocia al panameñismo con el gobierno de la ex –presidenta. Varela es conciente de esto, y puso distancia con la antigua dirigencia. Su campaña de “manos limpias” busca alejarse de la percepción de corrupción generalizada que dejo el gobierno anterior. Sin embargo, aunque debilitado, el panameñismo no puede darse el lujo de ir sin candidato presidencial. En primer lugar eso debilitaría al panameñismo en su condición de partido “líder de la oposición” y en segundo lugar, el orgullo panameñista no perdonaría a Varela si tomará una decisión como esta. Es poco probable la unidad.

¿Significa esto una segura victoria del PRD? Pues NO. En las elecciones donde el PRD ha ganado corrían 4 candidatos o más. En el 2004 el PRD llegó a un techo político extraordinario: 47%, pero el voto de castigo debe reducir su votación a un margen más real de entre 36% o 37%. ¿Acaso lo dudan? Los 600,000 inscritos en su membresía, corresponden exactamente al 33% de los 1.8 millones de panameños que probablemente votarán en el 2009. Aunque 600 mil luce como un número enorme, porcentualmente están dentro del margen histórico.

El resto, 65% de la población deberá repartirse entre las diferencias opciones de la oposición. Pero a diferencia del 2004 en donde había 3 candidatos de la oposición, en el 2009 solo existirán 2. La tercera potencial candidatura (Endara) se descartó así misma producto de una serie de errores políticos. Sin duda obtendrá menos del 5%, dejando un 60% de la población entre las otras dos opciones. Si los votos se dividen a la mitad, (30% y 30%) estaríamos hablando de una diferencia con el PRD de entre 6% a 7%. Pero los votos no se repartirán a la mitad, lo que reduce aún más la ventaja del PRD. Sea cual sea el final, será un final cerrado. ¿Quién ganará? Quien logre ejecutar la mejor campaña política, y quien tenga la mejor estructura política. En un final tan cerrado, cada voto cuenta, y la estructura política a nivel nacional jugará un rol vital en las próximas elecciones. El que entienda esto ganará las elecciones.


Panamá, miércoles 25 de junio de 2008, La Prensa

julio 3, 2008

EN BUSCA DE UNA CLASE POLÍTICA HONESTA.

Nuestras debilidades democráticas

Pacífico Chung

Cada vez se escucha con más fuerza. Más y más panameños se frustran de su sistema político. No hay candidato a representante, diputado y presidente que se salve de la generalización. ¡Todos los políticos son iguales! ¡Ningún partido político piensa en el país! ¡Todos van a robar! El pueblo está cansado.

Y tienen razón. La clase política en forma general no ha estado a la altura de las circunstancias. Sin embargo, la enorme amenaza que representa la pérdida de la credibilidad en los valores democráticos no solo afecta a la clase política sino a la toda la sociedad. Y es en su conjunto, nuestra sociedad no ha hecho ningún esfuerzo en fomentar una cultura política en el país.

No estamos preparados para ejercer completamente nuestra democracia. El tejido social panameño es débil, desequilibrado, con una exagerada concentración de riqueza en la parte superior de la escala social y una exagerada concentración de pobreza y poca educación en la mayor parte de su población.

Esta diferencia absurda de poder incide en las características de nuestro sistema político. El panameño promedio no vota por el mejor, o el más preparado. Vota por quien sienta él que puede resolver sus problemas personales.

Una plaza de trabajo, un saco de cemento, algunos dólares. Ese es el valor de su voto. Otros tantos panameños gustan creer en propuestas inverosímiles. Tenemos un presidente que prometió cero corrupción, cuando todos sabemos que eso es imposible. ¡Votamos por un presidente que prometió algo imposible de cumplir y luego nos sentimos engañados!

Sin embargo, frente a un mal ejercicio de la democracia, la salida menos complicada es culpar al sistema. Eso no solo se limita a los sectores populares y menos formados educativamente. ¡Cuántos profesionales en el país no piensan lo mismo que sus otros compatriotas menos formados! Claro, es más fácil decir que otros tienen la culpa, que decir que nosotros mismos, en diferentes grados, somos culpables.

Panamá necesita un cambio. Pero no podemos esperar que el cambio ocurra como por arte de magia, mientras vemos un partido de fútbol o vemos alguna película. Tampoco podemos esperar cambios, abstrayéndonos de la vida política del país y negando nuestros deberes democráticos.

El país debe cambiar, pero para cambiar a un país necesitamos cambiar a su gente. Ese cambio debe surgir de una nueva generación de panameños conscientes de las realidades de su país. Esa juventud debe entender cómo funciona una democracia. Debemos fomentar la formación de toda clase de líderes, desde políticos hasta sociales en nuestras escuelas.

Debemos fomentar las elecciones y los debates en nuestras escuelas y universidades. Debemos permitir que nuestros jóvenes formen una ideología. Debemos formar una juventud que participe en los partidos políticos por un ideal, no en busca de un beneficio inmediato.

Para tener una clase política honesta, eficiente y productiva, debemos tener primero un pueblo capaz de elegirla. De lo contrario seguiremos dando vueltas en círculos y culpando de ello a la democracia.

El autor es ingeniero civil y miembro de la comisión política del Molirena


LA TEMIBLE INFLACIÓN

junio 3, 2008

Publicado en el Panamá America (1 de Junio del 2008)

El gran reto del próximo gobierno

LA TEMIBLE INFLACIÓN

En el año 2000 algunos científicos advertían el fin de la Era del petróleo barato. Las empresas petroleras y los científicos contratados por las empresas petroleras negaron dicha afirmación: el pico de la producción no llegaría en al menos 50 años. Sin embargo, 10 años de tendencia alcista y la llegada a precios límites considerados imposibles parece corroborar que, en efecto el petróleo barato se acabó.

Las consecuencias de esto apenas comienzan. Un mundo globalizado a expensas del petróleo, padecerá una inflación globalizada. Los gobiernos del mundo tuvieron dos opciones: o prepararse para entrar a la era de combustibles más caros o esperar que el mercado se adaptará abruptamente. La mayoría del mundo, ante el acoso de las poderosas empresas petroleras que multiplican sus ganancias ante la escalada de precios, prefirió esperar lo segundo.

También nuestro Gobierno prefirió durante años negar la tormenta. La apuesta fue grande: aprobar un megaproyecto, la Ampliación del Canal, para acelerar el crecimiento económico. Paralelamente, producto de condiciones particulares (problemas políticos en Venezuela y Colombia impulsan una inmigración de extranjeros, debilidad del dólar, etc.) crearon una auge inmobiliario que impulsa las tasas de crecimiento nacional hasta un 10%. Ante el embrujo que significan estas grandes construcciones, nuestros economistas olvidaron que una economía excesivamente “caliente” crea inflación. Así, aunque apenas estamos a inicios de la tormenta global, Panamá presenta condiciones que acentúan el fenómeno inflacionario. ¿Cuánto durará el fenómeno? Hasta que una depresión a escala global reduzca la demanda, y consecuentemente bajen los precios. Esa depresión podría ser la más grave de los últimos 100 años.

El gobierno PRD parece que ha sido rebasado por el problema. La creación del programa COMPITA sólo es un paliativo que, al final, agravara el problema. Los llamados a reducir el consumo energético a la población, mientras se construyen enormes torres parece una paradoja. El Gobierno entiende la gravedad del problema, pero es conciente que quien lo padecerá será el próximo gobierno.

Con cierto temor veo que los candidatos presidenciales prometen reducir el costo de la canasta básica, sin explicar como harán para revertir la tormenta inflacionaria. Las medidas prometidas parecen ser promesas de campaña. Pero la inflación es un problema extremadamente grave: los panameños gozamos por décadas de tasas menores al 1%. El crecimiento económico actual lo perciben muchos pero lo disfrutan muy pocos. La inflación nos golpeara a todos, pero especialmente a los más pobres.

Me gustaría proponer algunas medidas: Obligar, por fuerza de ley que los motores de los vehículos puedan utilizar etanol o bio-diesel. Promover un desarrollo agrícola menos dependiente a los agroquímicos, apoyando la investigación de nuevas tecnologías. Promover un sistema de transporte urbano masivo que no utilice petróleo. Promover nuevas tecnologías para la producción eléctrica, estudiando la posibilidad de usar termoeléctricas a base de etanol o bio-diesel. Incentivar la siembra de la caña de azúcar y palma aceitera. Al final, la gran tormenta inflacionaria puede convertirse en la oportunidad que esperaba nuestro agro para desarrollarse.


Reflexiones sobre la Unidad Opositora

junio 3, 2008

Publicado en el Panamá America

Reflexiones sobre la Unidad Opositora

Strategikon de la Política

Una de las estrategias que trata el Strategikon (libro de estrategias Siglo VI) es cómo utilizar un concepto abstracto para empujar a la gente a hacer algo concreto.

Durante meses hemos escuchado de la necesidad de la Unidad Opositora como único mecanismo capaz de vencer al PRD. Sin embargo ante la variedad de fuerzas e intereses que forman la oposición política se hace bastante complicada. Sólo una vez en la historia reciente ha habido tal unidad, y se dio únicamente por el deseo generalizado de derrotar al régimen militar.

Otro elemento extraño de los actuales llamados a la unidad, es que las alianzas electorales se negocian hasta enero del próximo año. Nunca ha habido tal unidad 13 meses antes de las elecciones. ¿Quién se beneficia de este convencimiento sobre la prematura unidad?

El primer beneficiario es el PRD. No hay que ser un adivino para prever que habrá, por lo menos 2 candidatos de la oposición. Una consecuencia indirecta de la Tesis de la Unidad, es que mucha gente considerará, sin haber iniciado aún la campaña, que el PRD es inderrotable, y votaran a ganador. El PRD tiene sobre hombros una inflación cercana al 10%, con efectos tan negativos, que deberían estar preocupados por mantener su caudal político. Pero enredados, a voluntad o no, en la tesis de la unidad, los opositores poco han logrado explotar dicha debilidad.

Otros que están utilizando exitosamente la unidad es el antiguo establishment de los partidos de oposición. Primero, contra Varela, endilgándole la “falta de unidad” y acusándole de “sectarista” para inclinar de cierto modo la intención de voto hacia al candidato de su preferencia. Sin embargo poco puede hacer Varela por la unidad, si ni siquiera se ha definido el candidato por primarias. La otra victima de la unidad es Martinelli, pues todo parece indicar que la intención es aislarlo. A pesar de que su discurso es “anti-establishment”, Martinelli debe reconocer la necesidad de contar, por lo menos en parte, de estructuras políticas ya establecidas. Esto es especialmente importante en las regiones rurales, en donde las poblaciones aún mantienen cierta lealtad partidista, y no existe el rechazo generalizado hacia la clase política que se siente en los sectores urbanos.

El último beneficiario es la dirigencia de los partidos políticos pequeños, para quienes “la cuña de la unidad” se convierte en una palanca de negociación. Cuando la prioridad de esa dirigencia debería ser el fortalecer y preparar a sus propios partidos, para luego sentarse a negociar, hoy negocian mientras pierden miles de adherentes cada mes. Pareciera que estas dirigencias están más interesadas en la negociación per se que en el futuro político de sus organizaciones.


El verdadero reto de la minería

mayo 5, 2008

Diario La Prensa

Panamá posee una de las mayores reservas de cobre de América, y con los precios en constante alza, negarse a explotarlo sería negar el potencial de desarrollo de nuestro país. Como ejemplo, la columna principal de la estructura económica chilena, ha sido la exportación de cobre desde 1940, y los precios en alza del cobre durante las últimas décadas coinciden con el constante crecimiento de su economía. El cobre es para Chile, lo que es el Canal para los panameños.

También es cierto que la explotación minera es una de las actividades con mayor riesgo ambiental que existe. Las zonas mineras mal manejadas producen regiones devastadas y de extrema pobreza. El riesgo es sin duda extremadamente importante para ignorarlo: podríamos convertir a los distritos de Donoso y La Pintada, en los nuevos Cañazas, uno de los distritos más pobres del país, en donde gran parte de la población se sostiene casi exclusivamente con los famosos “bonos estatales”.

El verdadero reto de la actividad minera está en la revisión de todo el entorno legal, llámese código minero, la ley de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), así como las leyes especiales como la de Petaquilla.

Yo comenzaría por los puntos siguientes. Si una explotación minera no es rentable, que no se explote! … los riegos ambientales son tan graves, que exonerar impuestos y reducir la participación estatal en las ganancias, en base a teóricos “beneficios indirectos”, es inaceptable.

Con los precios en constante alza, es el momento ideal para renegociar la ley de incentivo aprobada para Petaquilla. Una ley especial no puede estar sobre el código minero o sobre las normas ambientales.

Hay que mejorar y profundizar los estudios de impacto ambiental (EIA), fortaleciendo el seguimiento y la fiscalización. Hoy en día son solo buenos deseos puestos en papel: ¡y el papel aguanta todo! ¿Cuántos de nosotros recuerda que algún EIA haya fallado en la estimación de la afectación ambiental y la empresa haya sido sancionada? ¿En cuántos casos de violación a las propuestas de mitigación ambiental se han impuesto multas? Hay que establecer indicadores de gestión ambiental, y hay que dotar de herramientas para que la propia ciudadanía participe del proceso de fiscalización.

Hay que pensar sobre la fase post-operativa de las explotaciones mineras. Si en 10 años la empresa quiebra por una baja de los precios, quién se queda con las tinas de cianuro y la destrucción social y ambiental en el país. Hay que establecer garantías financieras para garantizar la fase post-operativa. ¡Una empresa minera no puede ]ser tratada como cualquier otra empresa!

Cuando falta un año para las elecciones, los electores deben entender la necesidad de elegir autoridades comprometidas en defender los intereses nacionales. Decir que el Estado panameño es incapaz de velar por los intereses de los panameños, es decir que mejor no tengamos Estado.

El Estado panameño (leyes y gobierno) es el verdadero garante del desarrollo de un país. Hay solicitar responsabilidades a quienes realmente la tienen.


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